Sobre una saga de fotógrafos: los Ibáñez.

martes, 29 de marzo de 2011

A espaldas del tiempo


Asunción Ibáñez Martínez. Autor: Juan Ibáñez Abad. Yecla, hacia 1910. Membrete: J. Ibáñez. Yecla. Tarjeta postal. Fondo perdido. Perfil trasero. (Colección Juan Giménez Ibáñez).

Escribo: Asunción es una mujer guapa. Enseguida paro, me detiene el tiempo verbal, me pregunto si quedaría mejor en pasado: Asunción era una mujer guapa. Miro y remiro la foto que Juan, hijo de Asunción, me mostró en Alicante. Asunción, ¿eres guapa o eras guapa? El fotógrafo, tu padre, pensaba qué guapa eres, hija, mientras hacía esta arriesgada toma de tu perfil y tu espalda, y tal vez comparaba inconscientemente tu cintura y tu talle con las guitarras y violines que él mismo fabricaba. Escribo: Tienes 20 años y no estás loca y eres guapa..., luna de penumbra en mi habitación. Pero el pretérito sigue llamando a la puerta y aunque me gusta mezclarte con los recuerdos de los muertos, creo que soy capaz de distinguir aún entre ficción y realidad, entre la gelatina de plata y tu voz. Eras fuerte y amabas a tu madre y querías a tu padre, y cuidabas de tu hermana Saleta, pero también eres soñadora de playas y horizontes y campos con olor a tierra mojada y a excremento de ganado, y por eso eres una Virginia Woolf con peinado victoriano y moño recogido. Si eras una niña asustada porque tus muñecas salían como ángeles amortajados en las fotos, y eras quien coloreaba sus ropas para resucitarlas, ahora eres la sensualidad de Ingres, eres la música de Man Ray. Eras la pequeña, pero eres la madre de todos cuantos te rodean. Escribo: madre.

Asunción Ibáñez Martínez nació el 18 de marzo de 1891, a las 11 h., en la calle Niño, 52, de Yecla (Murcia). Su nombre completo, según la partida de bautismo: María Asunción Gabriela Josefa Ramona Pascuala Vicenta. Era hija de Juan Ibáñez Abad y de su segunda mujer, Asunción Martínez Plaza. Sus padrinos fueron sus hermanos Pascual y Saleta. En 1914 contrajo matrimonio con Juan Giménez Torregrosa, banquero republicano, crupier y fotógrafo profesional que se retrató bailando foxtrot. Tuvieron cuatro hijos: Ramón, Julio (que falleció en 1919 a los dos años de edad), Juan y Amparo. Asun murió en Cartagena en 1961. Tenía 69 años.

Cuando sus hijos eran pequeños, solía llevarlos a la playa de Gandía y así visitaba a su hermano mayor, Juan Ibáñez Navarro, que podía presumir de un estudio precioso en la calle major de esta localidad levantina. La abundancia de atrezzo encantaba la imaginación de los hijos de Asun. Un día el pequeño Juan pasó de las ideas a los hechos y se emperró con el patinete utilizado para las fotos infantiles. Aunque su madre le dio unos cuantos pescozones, el patinete acabó marchando de Gandía a Yecla. La familia de la Safor devolvía las visitas la vieja Yécora. A uno de estos viajes corresponde la siguiente imagen.

En la finca del procurador. Autor: Juan Giménez Torregrosa. Yecla, 1926. Tarjeta postal. (Colección Juan Giménez Ibáñez). De izquierda a derecha: Asunción Ibáñez (35 años); su hijo Juan Giménez Ibáñez (con el patinete de Gandía); Juan Ibáñez Abad (padre de Asun y abuelo del niño); el perro; Margarita Ibáñez Aznar (de Gandía, hija de Juan Ibáñez Navarro y nieta del señor de las barbas blancas); Manuela Ibáñez Aznar (hermana de la anterior); el procurador José Soriano y su familia: dos hijas y, sentada, Lola, su mujer; por último, Consuelo Ibáñez Aznar (hermana de las mencionadas Margarita y Manoli).

Esta imagen no se tomó con los medios del estudio ni se preparó con el tiempo y la paciencia de los posados interiores, no obstante hay algunos detalles... esa composición, el grupo genera una estructura piramidal, reflejo del monte que sirve de foro. La figura central y más elevada corresponde al dueño de la finca. Las primas de Gandía ríen divertidas, seguramente Juan Giménez, el fotógrafo, está soltando algún chistecillo de los suyos, pero al ala izquierda no le hace tanta gracia, quizás lo hayan oído muchas veces. El perro dormita sin pudor alguno ante la eternidad. Asunción viste de luto, tal vez su madre ha fallecido recientemente.Y hay un señor de otro tiempo, Juan Ibáñez Abad, que había nacido en 1846, que andaba ya por los 80, que probablemente había conocido al conde de Lipa, aquel legendario maestro que enseñó a su padre el arte de la fotografía..., que había vivido la época de Bécquer y Rosalía, y que ahora vivía la de los jóvenes Lorca y Alberti, que había sido testigo de la evolución de la fotografía, que había viajado en diligencia para realizar largas expediciones, acarreando un pesado equipo, y veía que ahora las cámaras cabían en un bolsito..., que había perdido a cinco hijos y a sus dos mujeres..., que se iba al Monte Arabí a gritar, y ahora se conformaba con beberse el alcohol del viejo laboratorio.

Escribo: su hija es su madre.

Su nieto, con patinete y todo, no imagina que su abuelo es uno de los fotógrafos de mayor calidad entre los pioneros, hoy sí lo sabe. Hablo con ese niño que conoció a Juan Ibáñez Abad y que sobrevivió a la represión franquista. Ya no sé si mezclo ficción y realidad..., ese niño hoy tiene 90 años.

Juan Giménez Ibáñez. Autora: Ana Santos Payán. Alicante, 2011.

–Sigues usando tirantes –le digo.
–Y patinete –contesta entre risas.

Creo no haber confundido todavía nunca la ficción con la realidad, aunque sí las he mezclado en más de una ocasión como todo el mundo, no sólo los novelistas, no sólo los escritores sino cuantos han relatado algo desde que empezó nuestro conocido tiempo, y en este tiempo conocido nadie ha hecho otra cosa que contar y contar, o preparar y meditar su cuento, o maquinarlo.
(Javier Marías, Negra espalda del tiempo).

De izquierda a derecha: Ingres, Bañista de medio cuerpo (1807); Juan Ibáñez Abad, Asunción a espaldas del tiempo (1910); Man Ray, El violín de Ingres (1924).

Dedicado a Juan, María, Juan Manuel y Berta, con el recuerdo de una mágica tarde sin tiempo.

Gracias a Ana y a Rosa, que lo hicieron posible.

4 comentarios:

  1. Estás consiguiendo que la espalda del tiempo se vuelva blanca. ¿Dónde tenías guardada tanta poesía? Será la luz del Mediterráneo,la luz de A.que te lleva inspirando casi tres cuartos de tu vida... No sé pero cada día me emocionas y me sorprendes más.

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  2. luna, gracias por pasarte.
    abu, la poesía ya estaba en las fotos, y la luz viene de A., sí, buena vista.

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  3. Yo Juan Giménez Ibáñez, nieto de Juan Ibáñez Abad quiero aclarar en lo relativo a beberse el alcohol del laboratorio, que eso fue un comentario que hice y que no tiene base alguna.
    En el tiempo que viví con él " alrededor de mis 10 primeros años" hasta que él falleció no figuró para nada el alcohol en aquélla casa

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