Sobre una saga de fotógrafos: los Ibáñez.

domingo, 18 de julio de 2010

Pistas falsas

Las Martínez. Autor: Alejandro Ibáñez Abad. Hellín. Entre 1895 y 1905. (Archivo familiar Miguel Tomás).

Ambas imágenes presentan personajes en común. De la primera siempre me ha inquietado el gatito sobre el hombro de la niña. De la segunda, la cara de mala hostia de Laureana, o de Laura, como le gustaba a ella que la llamaran. Está claro que las dos niñas de la primera foto son las jóvenes que permanecen de pie en la segunda (ya sin gatito), pero desconozco su identidad. Tal vez la mujer que las sostiene sea su madre y quizás pasados unos años haya engordado lo suficiente para convertirse en esa mujer con vestido negro y quitasol. En su hombro se apoya el brazo que sostuvo al felino hace años. ¿Cuántos? ¿Diez aproximadamente? No sé, parece un periodo razonable para las más jóvenes, pero “su madre” habría cambiado demasiado. Los rasgos faciales son similares, no obstante. A la única que reconozco por ahora es a la señora cabreada que viste delantal y mantilla de andar por casa. Se llama Laureana (o Laura) Martínez Sánchez, es la esposa de Alejandro Ibáñez Abad, la madre de Gabriel (Echaide o el Fotico), y está cabreada con toda la razón del mundo. Primero porque ha recibido visita por sorpresa y no le ha dado tiempo ni a arreglarse, y segundo porque a su marido se le ha ocurrido la genial idea de que pose de esa misma guisa. Vaya mirada. Ya te pillaré luego.

Supongamos que Laura (o Laureana) tiene alrededor de 50 años. Sabemos que se casó con Alejandro en 1876 a la edad de 21, por tanto, debió de nacer en 1855. Su foto y su cabreo podrían situarse cerca de 1905. Así que la foto del gatito retrocedería hasta 1895 más o menos. También sabemos que Laura tenía al menos una hermana, Ernesta, que fue madrina en 1899 de su sobrina nieta, la pícara Rafaela. ¿Podría ser Ernesta Martínez la mujer desconocida de ambas fotos? ¿Cómo se llamarían sus dos hijas si es que lo eran? ¿Y el asustado gatito? Espero que en Hellín alguien se anime a colaborar con estos detectives salvajes que avisan de los peligros y quiebros del camino, pues si es cierto que han desvelado vidas y rostros sumergidos en el tiempo, no menos evidentes han sido sus tropiezos al empeñarse en pistas insustanciales.

Como muestra de paso en falso transcribimos el informe emitido por la detective Natalia Zarco. A esta hábil misántropa se le había encomendado recabar datos sobre un antiguo fotógrafo de Reus..., llamado Ibáñez, claro.

11:18 AM Me dirijo a las fuentes sabias de Reus, al fotógrafo Niepce, el cual me asegura que le sonaba Ibáñez no como fotógrafo oficial sino como corresponsal de prensa de algún diario. Pista errónea.

11:53 AM He ido a consultar a otro sabio abuelo ilustre de Reus. Sí le sonaba que un tal Ibáñez tenía un local de fotografía en la calle Jesús, justo donde estaba la Galatea hace unos años, a escasos metros de donde está ahora. Me dice que aún queda un familiar suyo que toma el solete a mediodía en una calleja detrás de la prioral de Sant Pere.

12:05 PM Me dirijo allí y encuentro al amable abuelete, sentado al sol efectivamente, en su sillica de ruedas. Más salao que un boquerón me cuenta que él es sobrino del fotógrafo Ibáñez, que efectivamente en su local hacía fotos pero que no tenía ampliadora así que proyectaba las fotos y hacía retratos grandes a carboncillo. Me cuenta que el local de fotografías Ibáñez los domingos vendía churros y porras (no sé dónde los freía), cosa que me deja en el estupor. Me cuenta que el señor Ibáñez tenía una querida y que la historia acabó como el rosario de la aurora. Me cuenta que la pierna se la cortaron por un callo, fíjate tú, y que ahora muy bien porque ya no le ha dolido más, ni artrosis ni nada. Y me cuenta finalmente que no, que de Murcia o Albacete nada, que su tío era un tarambana y que son de Soria. :(


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